El estadio se sitúa fuera de la ciudad de Manchester, encuadrado dentro del borough (municipio) de Trafford. Esto es motivo de burla por parte de los aficionados del City que no duda en tomar al United como un equipo extraño, no un mancuniano de pro. Además el hecho de que el equipo de la ciudad sea por amplia mayoría el gobernado por un jeque hace en ocasiones de los ‘red devils’ un club en tierra de nadie, con una afición fiel que no duda en seguirle allá donde va pero a la que cuesta encontrar en el centro de la propia ciudad del noroeste inglés.
Los hay incluso que se atreven a calificar a Old Trafford como un estadio sin solera, un campo sin chicha ni limoná. Y entre estos se incluyen todo tipo de seguidores del fútbol. Quizá no cuenten con la mística de otros recintos futboleros que se pueden encontrar a lo largo y ancho del mundo, sin ir más lejos en la misma Inglaterra, pero cuesta tomar en serio semejantes afirmaciones. Por que hablando del ‘Viejo Trafford’ hablamos de un estadio inaugurado en 1910, hace ya 112 años, que sufrió como otros los avatares de la Segunda Guerra Mundial y debió ser reconstruido para poder volver a darle a su club un hogar.
En los años anteriores a la guerra el aforo llegaba a los ochenta mil espectadores, una cifra a la que solo tras las últimas remodelaciones es capaz de acercarse en la actualidad, casi 70 años después. Las casi 77.000 personas que se citan cada partido para disfrutar de los Rooney y compañía son los descendientes de aquellos que disfrutaron de grandes futbolistas como el malogrado Duncan Edwards, la ‘Santísima Trinidad’ (Charlton, Best y Law), Mark Hughes, Bryan Robson, Eric Cantona o los eternos Paul Scholes y Ryan Giggs.
Bobby Charlton le declaró el Teatro de los Sueños por ser el lugar donde estos se cumplen. También seguro en vista de los grandes jugadores que han pisado ese césped, entre locales y visitantes. Él junto a tantos otros puso un grano de arena en la construcción de ese mito, pero quizá quienes más hicieron por el club, la leyenda y Old Trafford sean precisamente dos que se quedaban entre los hinchas y los jugadores: Matt Busby y Alex Ferguson.
Los aficionados rojiblancos disfrutarán de un estadio que ha visto partidos de Mundiales (1966), Eurocopas (1996), Intercontinentales (1968), Champions League, incluyendo la final de 2003... Un lugar donde el Manchester United ha construido grandes noches de una larga historia. Donde la primera victoria cayó para el más inesperado, el Liverpool F.C. Y un estadio en el que por cierto el Athletic debutará el jueves, al haber disputado su anterior partido contra el United en tierra del vecino, Maine Road.
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Imágenes vía dailymail.co.uk y Wikipedia
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